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“TENGO 72 AÑOS Y HE APRENDIDO A LEER Y ESCRIBIR”

  “Doña Elisa de 57 años, aun con dinero y comodidades,  nunca aprendió a leer ni a escribir, sumaba y restaba porque así lo aprendió desde pequeña, cuando en su casa tuvo una tienda y le tocaba hacer las cuentas”.

Al pasar el tiempo, y de ser una persona adinerada, con hijos profesionales en carreras de ingeniería y doctorado,  y residentes en el exterior del país, Doña Eli no dejaba de ser una persona analfabeta. 

Llegó un día en su camioneta Ford 4x4 a una importante reunión de negocios, y se encontró entre exposiciones, láminas y carteleras llenas de letras y papeletas para responder de acuerdo a su punto de vista. Cada uno de aquellos empresarios debía pasar a leer una lámina de la presentación, ya que además de ser una reunión, se trataba de un taller de emprendedores… la señora se sintió avergonzada por no saber ni siquiera leer y menos escribir, sin embargo no era la primera vez que le pasaba.

Fue un momento de vergüenza, el que hizo a Doña Eli tomar una de las decisiones más importantes. Buscó la ayuda y fue de esa manera como aprendió. El día de su certificación, sus hijos viajaron desde Estados Unidos, para ver graduarse a la mujer que les dio la vida y  obtener un logro muy importante para su desarrollo empresarial y social.

El Programa Nacional de Alfabetización con su lema “Educando para la vida”, está regido por el Ministerio de Educación (MINED), el cual busca garantizar el acceso de la población joven y adulta a la formación básica y complementaria que favorezca la mejora de su calidad de vida y la participación activa en el desarrollo de la sociedad salvadoreña.

De esta forma se les abre las puertas a los jóvenes desde 15 años en adelante, que por diversos motivos no han complementado su formación básica.

Asimismo, el programa se enfoca a la persona adulta y adultos mayores, es decir aquellas personas que por diversos motivos, como temprana edad, recursos económicos, por trabajo o porque sus padres no los dejaron estudiar, nunca aprendieron a leer ni a escribir.  

“A través del programa se busca reducir el índice de analfabetismo no sólo a nivel del departamento sino que a nivel de nacional. A nivel nacional el índice de analfabetismo se encuentra a 11.87%, lo que representa a un millón de personas aún en condición de analfabetismo. A nivel de San Salvador se cuenta con   6.53%, lo que representa un nivel de 66,500 personas que están en condición de analfabetismo”, asegura el Coordinador Departamental del Programa Nacional de Alfabetización, Julio Henry Cortéz.  

Son 100 lecciones de aprestamiento que permiten a las personas reconocer las vocales, los sentidos, la motricidad, el abecedario y los cálculos matemáticos. Este proceso de enseñanza conlleva a ocho fases de planificación y organización, capacitación de promotores, captación de voluntarios, organización e inscripción de matrícula, desarrollo, monitoreo y seguimiento, acreditación inicial, acreditación y cierre y evaluación. 

Jóvenes con visión y proyección social 

Los participantes del programa son jóvenes e instituciones como alcaldías y ONG´s que tienen convicción y proyección social, sin importar el tipo de carrera universitaria, ya que entre los facilitadores existen doctores, administradores, ingenieros, profesores, y el caso especial de “Marcela” de 13 años de edad, quien ha estado alfabetizando desde los 10 años y ya graduó a su primer grupo. 

Asimismo, pueden integrarse al programa, todas las personas que tengan el deseo, compromiso y responsabilidad social para poder cambiar la forma de vida de una persona.

Municipios libres de analfabetismo 

El municipio de San Marcos del Departamento de San Salvador ha sido declarado libre de analfabetismo y a nivel nacional ya se han declarado 53 municipios libres de analfabetismo, gracias al Programa Nacional de Alfabetización, con el cual aproximadamente 1500 personas son beneficiadas a nivel de San Salvador y 45,000 personas a nivel nacional. 

“Yo no invitaría a que pusieran su grano de arena a esta obra, sino que los invitaría a que hicieran historia, a que se convirtieran en hacedores de historias y arquitectos de toda esta obra de amor, a que se volvieran constructores de todo esto. Si bien es cierto no hay una remuneración económica, que mejor remuneración que sentir la satisfacción de que se le ha ayudado a una persona”, concluye Walter Antonio Martínez, Técnico Promotor asignado para el municipio de San Salvador.

 

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