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El día que te conviertes en bachiller es uno de los más felices y esperados. La graduación implica un triunfo no solo del joven graduado, sino de su familia, la cual ha participado en el proceso educativo del estudiante y asume sus logros como propios.

Pero su papel no se limita a acompañar y festejar, ya que algunos miembros del  grupo familiar toman cartas en el asunto y luego del evento de entrega de diplomas y las respectivas celebraciones, realizan la gran pregunta ¿y ahora qué eres bachiller, que piensas hacer?     

Algunos jóvenes ya  tienen una visión organizada de lo que desean hacer en el futuro inmediato y han trazado planes con tiempos definidos para lograrlos. Sin embargo, un  buen porcentaje  de los recién graduados aún están indecisos sobre las actividades que quieren realizar.

Los panoramas son variados. Algunos desean estudiar una carrera profesional y se dedican a buscar con anticipación las mejores opciones académicas y las instituciones que las imparten, con el fin de        escoger la que más se adecúa a sus preferencias. Otros, con muchos deseos de superación, pero         pocas posibilidades económicas, hacen méritos para conseguir apadrinamientos o becas que les    permitan cumplir sus  sueños.

Asimismo, existe el grupo que  considera que los esfuerzos de profesionalización deben ir aparejados al desempeño de un trabajo que fortalezca sus habilidades y deciden ejecutar ambas cosas. Por otro lado, un número considerable de graduados deciden que el área académica no es lo suyo y se dedican a trabajar o aprender un oficio que llene sus expectativas de vida.

El otro segmento, de porcentaje  significativo, aún está indeciso sobre las líneas de vida a seguir y algunos deciden tomar periodos sabáticos para pensar bien la situación actual  y tomar la acción adecuada.

Si estás a punto de recibir tu diploma de acreditación y tiene dudas sobre lo que puedes hacer               después, te remitimos algunas sugerencias que podrían facilitarte la vida ante esta gran decisión.

Para iniciar, debes  definir tus objetivos, pero no como un proyecto de clases, sino como un  proyecto de vida, en el cual una de las primeras cosas que debes preguntarte es ¿qué es lo me hace feliz? Esa interrogante es básica, ya que si decides estudiar una carrera, trabajar o emprender una idea de negocios, ésta debe gustarte y provocarte satisfacciones y no frustraciones. 

Por otro lado,  conseguir y realizar aquello que te hace feliz, requiere un plan de acción que te  facilite las cosas e indique las etapas a seguir. Para lograrlo, debes tomar una libreta y marcar tus prioridades, objetivos, actividades para lograrlo y seguimiento de resultados.

El plan debe contemplar un análisis concienzudo de fortalezas y debilidades, ya que esto permitirá que reconozcas aquellas cosas que son fáciles de realizar y las que requerirán más de tu atención y esfuerzo.

Es importante que recuerdes que debes tomarte tu tiempo para escoger la mejor opción de vida y que la decisión no debe basarse en lo que los demás desean de ti o lo que escoge la persona más cercana como tus mejores amigos, novios o familia. 

No olvides que si el plan falla o no cumple con tus expectativas, siempre puedes regresar e iniciar un nuevos plan sin crear una crisis existencial que  te  limite y no te permita llegar a tus metas.                                                                                                                                                                                                                

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