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Cuando te gradúas de bachillerato, una de las principales interrogantes en tu vida es: ¿qué voy a estudiar en la universidad?

Algunos jóvenes ya tienen visualizado el futuro y han escogido la carrera que desean seguir. Otros, están supeditados a la decisión de sus padres; y otro grupo, bastante numeroso, espera a última hora para definir ese tema y se dejan llevar por una serie de factores que, posteriormente, complicarán su existencia en la universidad.

Si eres un estudiante universitario y estás pensando en cambiarte de carrera es importante que no lo hagas a la ligera y tomes en cuenta algunos factores que influyen decisivamente en el desempeño que tú tienes en ella.

Uno de los aspectos que se debe tomar en cuenta antes de cambiarse de especialidad profesional es la razón por la cual decidiste estudiar esa carrera. Algunos jóvenes lo hacen por iniciativa de sus padres, es decir, les orientan hacia ciertas áreas que ellos consideran que pueden ser beneficiosas económicamente. Asimismo, para algunos progenitores es importante que sus hijos estudien algo que ya es tradición en la familia y los motivan hacia esa área.

Por otro lado, algunos estudiantes basan su decisión en las preferencias de sus amigos e ingresan a especialidades que no van acordes a sus necesidades, aptitudes o prioridades.

Otra razón sobresaliente es el rendimiento en las asignaturas. En este punto hay mucho hilo que cortar, ya que algunos de los motivos por los que resulta difícil obtener buenas calificaciones están relacionados con los hábitos de estudio. La universidad posee una metodología y nivel de exigencia diferente al colegio y si los estudiantes no poseen estrategias de estudio adecuadas, pueden fracasar y reprobar.

La puntualidad y asistencia a clases, laboratorios y discusiones, también afectan considerablemente el desempeño en las actividades académicas.

Asimismo, no deben basar la decisión de cambiarse de carrera solamente porque fallaron en los primeros exámenes parciales, ya que éste no es un indicador de fracaso total. Sin embargo, deben examinar el nivel educativo previo y las estrategias de estudio que están utilizando para realizar una mejor valoración de la situación.

No se puede obviar el hecho de que algunos estudiantes no desean continuar porque la carrera no cumple con las expectativas que tenían al inicio y la idealización que hicieron de ella al principio, termina en desencanto. A ese punto debemos agregar la falta de recursos económicos para seguir en carreras, particularmente costosas y que requieren de mucha dedicación y tiempo, evitando así que los estudiantes puedan laborar para ayudarse con los gastos.

Los factores emocionales y sicológicos que desencadena un cambio como éste son notables. Cuando los jóvenes se encuentran ante esta decisión, normalmente sienten miedo ante lo desconocido, vergüenza ante el qué dirán (padres, familia y amigos) y culpa por el tiempo perdido.

Si te encuentras en esta situación, no dejes que tus emociones o prejuicios te dominen. Analiza cuidadosamente los parámetros que citamos anteriormente y verifica si es inevitable cambiar de opción profesional o si únicamente debes reformar tus hábitos de vida y estudio.

 

La decisión no es fácil, pero si tomas en cuenta estos factores, probablemente reflexiones en que quizá te estás adelantando y, si realmente deseas estudiar esa especialidad, realizarás las modificaciones necesarias para  superar los obstáculos que se presenten.  

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